Refugio: asilo, acogida, amparo.

Todos buscamos un lugar en el que refugiarnos, un lugar al que huir, en el que hallar la calma, puede ser un espacio concreto, un estado de ánimo, un aliento… Refugio es lo que encontramos en esta exposición de Juan Dormitorio, a través de las tres series que aquí se muestran, cada una resuelta de manera distinta, bajo distintos conceptos, pero en la que todas comparten un nexo en común: cada uno de nosotros necesita un refugio al que acudir.

Averio es una serie de cuatro antiguos almacenes de pescadores, ubicadas en Costa da Nova, nos muestra las casas tradicionales de madera, pintadas con un delicioso diseño a rayas y profusión de vivos colores, roja, azul, amarillo y verde, nos transporta a un lugar de paz, de días de verano, de desconexión. Un lugar donde perderse en esta localidad portuguesa.

He perdido, un trabajo más conceptual y con una estética sencilla a través del uso de la figura humana que se nos muestra imperfecta, sin rostro. Nos enseña las cosas materiales e inmateriales que perdemos a lo largo de nuestra vida, la vergüenza, el calcetín, la identidad… El ser humano como lugar de acogida.

Por último, Inktober, una serie dispar en cuanto a contenido, que mezcla animales, personas, lugares, objetos… todos ellos realizados en tinta, monocromáticos, que contrasta con el colorido de las anteriores. Que nos muestra que el refugio puede estar en cualquier lugar.

Dormitorio presenta, en la que es su primera exposición en Málaga, una selección de sus últimas piezas, realizadas sobre papel y en pequeño formato, un trabajo minucioso que lo acercan a su faceta de artista plástico.

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