La locura de Yayo Aznar

Yayo Aznar Almazán, profesora Titular de arte actual en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), rastrea en Insensatos. Sobre la representación de la locura (Ed. Micromegas, 2013), las representaciones del desequilibrio entre la razón y las pasiones, la relación con el concepto, tan problemático, de intimidad o el control y la producción social de las emociones en la sociedad de nuestro tiempo. 

Portada 'Insensatos. Sobre la representación de la locura'
Portada ‘Insensatos. Sobre la representación de la locura’

Partiendo fundamentalmente  de los trabajos, ya clásicos, que Foucault hizo sobre La Historia de la locura en la época clásica y sobre Los anormales, la autora nos sumerge en un universo de reflexiones en torno a ese sujeto cartesiano que construye la Ilustración y que deja aplazado (cuando no oculto) el ámbito de lo emocional al centrarse en el cogito ergo sum.

A través del libro se detecta la sospecha del autocontrol al servicio del comportamiento normativizado en “sociedades disciplinarias”, pues la pregunta ¿hasta qué punto el control de las emociones deviene en domesticación?.

Realiza no solo un recorrido por las obras significativas en la Historia del Arte, en lo que a representación de la locura se refiere, sino también un ejercicio de entender nuestra propia Historia. Así por ejemplo, vemos como en la Edad Moderna eran calificados como insensatos aquellos que se salían de la norma y que no podían ser condenados por los jueces y encerrados en cárceles, pero que por la propia moral de la época tampoco podían dejar que estuvieran en las calles. En el siglo XV la locura producía fascinación porque presuponía un cierto saber, un conocimiento difícil y cerrado que predecía el reino de Satán. A partir del siglo XVII todo se subjetiviza y la locura empieza a conventirse en una relación sutil que el hombre mantiene consigo mismo. Con la llegada del siglo XIX el concepto de locura y manicomio será más próximo al que tenemos en la actualidad, donde los ‘locos’ son más libres y la locura se controla gracias a la medicación.

Théodore Géricault ‘Monomaíaco de la envidia’ (1821-24)

En medio de todo este recorrido, Aznar nos desgrana las obras de Kaspar Heinrich Merz, Théodore Géricault, Duchene de Boulogne, Bill Viola, Milos Forman, Nan Goldin o Keith Nottingham entre otros, donde ya sea a través de la pintura, fotografía, cine o performance tienen un componente común ‘los insensatos’, donde los representados se muestran aislados del mundo, con la mirada perdida que no mantienen ningún contacto con el espectador.

Un recorrido absorbente sobre los locos y los cuerdos, que a veces nos hace preguntarnos realmente quién es el que lleva razón de los dos, donde ambos personajes se confunden y los locos acechan a los cuerdos (¿o es al revés.).

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