Casa sostoa #insitu

In situ responde a una actitud de posicionamiento del artista. En auténtica tensión con los elementos, José María Escalona (Málaga, 1987) y Verónica Ruth Frías (Córdoba, 1978) desarrollan en sus últimas series distintas acciones en el entorno natural más próximo que quedan documentadas en procesos fotográficos o videográficos. En lugar de representar el papel tradicional asociado a lo paisajístico, esto es la contemplación de una extensión de terreno desde un lugar, se sitúan en condiciones in extremis respecto del mismo. En Casa Sostoa tendremos la oportunidad de presentar sendos proyectos inéditos, en los que la performance en sí misma o un hecho performativo trastocará la legibilidad de los espacios como paisaje, mediante un acto de apropiación. A pesar de las particularidades propias del hilo de ambos creadores, en los dos confluye una concepción atávica de la naturaleza, que de algún modo acaba albergando algunas nociones de sacralidad mediante la inclusión de hitos que en mucho nos remiten al ser humano primitivo y sus fundamentos de trascendencia. El paisaje natural, entorno de estas acciones artísticas, funciona como realidad tangible, sí. Pero también posibilita el desdoblamiento en realidades paralelas: desde la realidad atemporal y simbólica de Verónica -en que escenario y personaje central podrían actuar cada uno como metáfora del otro- a la realidad recreada e incluso modificada por José María, que selecciona el fragmento condicionando una visión y hasta una re-situación del espectador frente al entorno.
PROMO_in-situ_JMEscalonaJosé María Escalona muestra en esta ocasión el conjunto fotográfico inédito La paradoja 3, lógica secuela de las anteriores 1 y 2, y asimismo parte de una pentalogía que se encuentra precisamente en el ecuador de su concepción. Un mismo objeto actúa seleccionando una parte de ese entorno natural; así se propicia que pongamos en cuestión los límites entre la propia realidad y la otra, recreada, resultante de esa acción. El objeto, un pequeño invernadero con paredes de cristal, dibuja con sus aristas la silueta icónica de una casa. Aparentemente inocuo para el paisaje, ingrávido en su transparencia, no hace sino reformular lo que vemos. Posiblemente aislando, protegiendo, quizá en un acto de tesaurización. Resulta evidente que un gesto sencillo pone de manifiesto la nueva identidad antropológica del paisaje, allí donde el ser humano confronta la fragilidad del cristal a la dureza de la roca, confrontando también su conciencia de humano con la naturaleza. En todo caso, como en las anteriores paradojas y en las otras dos futuras previstas, se trata de cuestionar la conciencia paisajística y, desde ella, la propia transición del tiempo que incurre en ella, modificándola. Además de las fotografías, forman parte de la serie el conjunto de piezas llamadas Topos. Se trata en este caso de pequeñas rocas recreadas mediante el ensamblaje -a modo de mapa topográfico- de sucesivas capas de fotografías de rocas reales extraídas del paisaje. Esa nueva roca, mostrada en un expositor que actúa de marco-vitrina, redimensiona la visión del paisaje en cuanto que construye una ficción, cuestionando así el propio sistema de representación común a este tipo de imágenes. También los Totems, serie de la que podremos contemplar dos piezas, se basan en el engaño: los monolitos, reemplazados en virtud de la manipulación fotográfica, actúan como menhires absolutamente atemporales. El nuevo paisaje, subvertido, reflexiona sobre el poder perdurable de la fotografía como esquema de representación veraz. Un testigo de una realidad aparentemente irrefutable.
PROMO_in-situ_VeronicaRF
Verónica Ruth Frías exhibe la serie fotográfica A 153 cm junto al registro videográficode esa misma acción realizada en diferentes parajes naturales. Adquiriendo una pose casi hierática y aparentemente inmutable, la artista se insertó en el paisaje como un hito vertical, tal que una forma de vida vegetal o un simulacro de totem. Lo hizo durante el periodo de gestación de su segunda hija, de manera que su figura embarazada constituye en sí misma una redefinición del paisaje como ecosistema vivificante. Tal y como ella misma explica, asume el papel de una diosa madre ancestral, transfiguración de la propia naturaleza, una personificación de la tierra asociada a la fertilidad. En esta, como en otras performances, la artista recurre a un atuendo y caracterización neutralizadores, que contribuyen a alterar la propia imagen hasta conferir un alto grado de iconicidad. Así, el atavío de líneas sobrias y la peluca no hacen sino subrayar la presencia de algo superior que trasciende a la propia persona. Por su simbolismo evidente, no podemos evitar el destello de las venus paleolíticas en este trabajo, emanación de una trascendencia en torno a la vida. Adscrito a estos significantes, el componente ecológico se hace presente, toda vez que esta Verónica/Gea recompone la fractura ambiental originada por el desarrollo industrial. En la misma línea se encuentran otros de los trabajos presentes en la exposición, los vídeos de Super M -realizados tras el nacimiento de su primera hija-, y en los que, como heroína de cómic, sostiene el bebé protegiéndolo de los inclementes elementos de la naturaleza -el agua, el viento, la niebla-. La componente de humor no deja de perfilar también un discurso feminista en consonancia con el guión de la obra de Verónica. En diversas ocasiones ha cuestionado desde su obra su papel como mujer y en este caso, como madre.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close