La problemática de los centros históricos

Esta semana analizamos el caso de los centros históricos como centros de actividad económica, turismo y lugar de vida. Un centro histórico es un lugar donde se vive, un centro de negocios, una zona de compras y un espacio donde se localizan funciones administrativas.tejados-centro-historico-malagaSi bien es cierto, en determinadas ocasiones los planes que reúnen esos requisitos no suelen cumplirse del todo bien, en el caso del centro histórico de Málaga, la conversión de las calles del centro en peatonales si bien ha supuesto una revolución en cuanto a su imagen y ha dado protagonismo al peatón, por otro, ha ocasionado muchos problemas para los vecinos, ya que el coto al vehículo ha marcado un recorrido para los residentes, a veces tortuoso y, la eliminación de aparcamientos trasladándolos a otros puntos más alejados, les ha ocasionado una cierta pérdida de su calidad de vida.
Otro punto significativo  es la introducción de polos de atracción turística, la instauración del Museo Picasso o del Museo Carmen Thyssen, en pleno centro histórico, y en dos zonas, que aunque bien situadas, tenían un grado de deterioro y abandono, buscaban en cierto modo el llamado “efecto Guggenheim” a partir de la rehabilitación de un edificio histórico se pretendió dinamizar su entorno y revalorizarlo, medida que en gran parte no ha cumplido su objetivo, ya que las políticas utilizadas fueron actuaciones puntuales en determinados edificios patrimoniales, que si bien sirvieron para la recuperación como elemento arquitectónico y patrimonial de la ciudad, no sirvieron para una completa regeneración urbana. En el caso del Museo Carmen Thyssen, se ha creado una iniciativa denominada el “entorno Thyssen” con acuerdo entre los comercios de su “radio de acción” para intentar mejorar la zona, una acción conjunta entre todos los comercios que intentan dar “calidad” a la zona. El entorno Museo Picasso quizás no ha corrido tanta suerte, ya que emergen por doquier los establecimientos de souvenirs del folclore español, y presenta aún demasiados edificios deteriorados y locales vacíos.
Analizando los flujos turísticos y la capacidad de acogida de los centros históricos, tendemos en gran medida a querer atraer al mayor número de turistas posibles, muchas veces sin preocuparnos por la calidad de la experiencia, debemos entender el territorio como un destino integrado, prestando atención a los accesos, servicios públicos, señalización, información, imagen; si estamos ante un patrimonio cultural y natural, tangible e intangible; los espacios de alojamiento, restauración, oferta complementaria, actividades y servicios turísticos y; sobre todo, a los espacios de presentación del patrimonio.
Debemos desarrollar un modelo de urbanismo sostenible, si bien es cierto, muchas veces las experiencias culturales vienen determinadas por los paquetes turísticos de grandes cruceros, que en la mayoría de los casos se limita a un recorrido guiado por la ciudad por los elementos patrimoniales más emblemáticos (en el caso de Málaga: Catedral, Alcazaba-Teatro Romano, Museo Picasso), creo que éstas experiencias de turismo cultural en masa son malas tanto para los turistas como para la ciudad, se produce una congestión de la misma, no creo que el paso fundamental sea preparar a los centros históricos, estamos ante el reto de adecuar nuestros destinos patrimoniales para que la función turística se integre armoniosamente y se convierta en una alidada de la recuperación urbana o territorial, pero también veo necesario «educar«» al turista, en mi opinión, el turismo cultural no debería consumirse en masa, caemos en el riesgo de banalizar la cultura, en muchos casos ofertando el «tipismo» porque en la mayoría de los casos es lo que busca el turista, muchas veces desvirtuando la historia y el propio urbanismo, que en el caso de Málaga y Andalucía, están muy evidenciados en el flamenco y el mundo árabe, este último a dado lugar a una tendencia de ‘tunear’ edificios del centro históricos con los motivos más característicos de la arquitectura de los países islámicos.
Se ha dado tanta importancia al turismo por el turismo, como elemento fundamental en la vida y en la economía de los destinos patrimoniales, que en ocasiones se ha desvirtuado su identidad y su patrimonio, creando falsos históricos. Si bien es cierto, que la recuperación del patrimonio exige considerar una amplia gama de funciones diferentes, a los usos iniciales de cada edificio, la rehabilitación física sin recuperación funcional resulta difícilmente sostenible, la recuperación de monumentos históricos o edificios singulares para la ubicación de grandes equipamientos culturales constituye una de las vías de aplicación más extendida, si no tenemos una política cultural bien establecida y que integre todos los factores de la vida urbana, puede suceder que el centro histórico se vea desbordado por el mismo, sin conseguir la articulación de una política que les permita como destino rentabilizar económica y socialmente las visitas recibidas y que pueda repercutir favorablemente en la calidad de vida de la población.
En definitiva, todas las instituciones han de estar implicadas para llevar a cabo planes estratégicos de forma conjunta, que sea los más beneficiosa posible para el turismo, los comercios, y lo más importante, los habitantes de esos centros.

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