Deseo que no haya gravedad

Deseo que no haya gravedad. Este ha sido mi deseo escogido después de un buen rato examinando la instalación de Rivane Neuenschwander, quien propone un juego múltiple de intercambios que convierte el deseo en un proceso de escritura compartida.

I wish your wish
I wish your wish

Deseo justicia, Deseo volver a hablar con mis padres, Deseo entrar en la universidad y hacer la carrera que quiero, Deseo que me quieran con pasión, Deseo tener amigos en la escuela… Estos son algunos de los “cientos” de deseos que cuelgan en las paredes del CaixaForum Barcelona, escritos en castellano, catalán e inglés, los deseos son de los más variados, algunos realmente impactantes. 
Esta instalación se incluye dentro del ciclo de exposiciones Qué pensar, Qué desear, Qué hacer se plantea en relación al contexto de profunda crisis que atraviesa el sistema económico, social y moral contemporáneo, y explora la función que el arte puede tener dentro de él. Este ciclo, comisariado por Rosa Martínez, crítica independiente y directora de la Bienal de Venecia de 2005, tiene como objetivos fundamentales cuestionar si el arte es útil para la vida, mostrar cómo puede orientarnos existencial y políticamente, y celebrar su poder para activar resortes emocionales e intelectuales que despierten nuestra conciencia y nos impulsen a modificar nuestras acciones. Si otras muestras recientes sobre la Colección de Arte Contemporáneo de la Fundación ”la Caixa” han puesto el acento en los valores formales y lingüísticos de las obras de arte, el ciclo Qué pensar, Qué desear, Qué hacer propone un retorno al contenido, una inmersión en las profundidades del sentido que las obras vehiculan. Los títulos, tres sintéticos cuestionamientos, son la puerta conceptual de entrada a las exposiciones y reflejan el desconcierto y la perplejidad frente a las flagrantes desigualdades sociales, al acoso de las fantasías mediáticas o a las enfermedades del alma. Qué desear es la segunda exposición del ciclo y gira en torno al deseo como espacio de proyección de fantasías, como motor de la voluntad y como instrumento cuestionador de las divisiones de poder entre los géneros. En ella se plantea también si el deseo, como componente básico de la subjetividad, es un espacio de libertad, un campo abierto a la espontaneidad o una construcción artificial, un aprendizaje cultural determinado por instituciones como la familia, la escuela o los medios de comunicación. Las obras presentadas en la exposición Qué desear condensan múltiples sentidos y son referentes iconográficos de un momento histórico, el actual, en el que el cuestionamiento del poder androcéntrico, las reflexiones sobre las identidades, la lógica de la sensación o las poéticas surgidas de la transferencia psicosocial sugieren nuevas formas de entender el deseo. La pared blanca embarazada de Anish Kapoor se propone como experiencia sensorial y como símbolo de la potencialidad creativa, mientras que la instalación de porcelana de Liu Jianhua sobre los nuevos skylines de algunas ciudades chinas ironiza sobre el falocentrismo de la arquitectura en la época del capitalismo global. El análisis de las estructuras sobre las que se asientan mitos eróticos como el “amor loco” –recreado por Miquel Barceló– o el carácter sublime asociado al misterio de lo oculto –en la obra de Dora García– conviven con la apropiación feminista de Sherrie Levine de los solteros como máquinas deseantes. Las visiones de la identidad como construcción o como prisión se confrontan en los trabajos de Cabello/Carceller y de Pepe Espaliú. Finalmente, el flujo de los deseos formulados en las cintas de la instalación de Rivane Neuenschwander propone un juego múltiple de intercambios que convierte el deseo en un proceso de escritura compartida. Estas obras, creadas en los últimos treinta años, tienen un referente histórico de primera magnitud en La Mariée mise à nu par ses célibataires, même (La novia desnudada por sus solteros, incluso), realizada por Marcel Duchamp entre 1915 y 1923, y que se reproduce a escala real en la antesala del espacio expositivo, como puente de conexión entre el pasado y el presente. En La novia… Duchamp compuso una de las más complejas cartografías conceptuales sobre el funcionamiento del deseo como pulsión física e intelectual.

Sin títuloOs animo a todos a que os dejéis caer por CaixaForum Barcelona y pidáis vuestro deseo, es muy sencillo, lo único que tenéis que hacer es elegir el que más os guste, cogerlo, atarlo a la muñeca con tres nudos y listo.
I wish your wish, de 2003, uno de sus piezas más conocidas, está basada en una práctica habitual en una iglesia de Salvador de Bahía en la que los fieles se atan cintas de tela a las muñecas y piden un deseo. Cuando la cinta se rompe o se pierde el deseo se cumple. Yo por mi parte voy a seguir deseando que no haya gravedad.

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