Ellas también dijeron algo

La semana pasada una compañera del máster me preguntaba “¿Por qué la mujer tiene que estar siempre detrás de un gran artista y no ser ella la gran artista? No hay lugar a la discusión, pero la Historia del Arte siempre ha dejado a las mujeres en un segundo plano. Ésta, siempre las tuvo menospreciadas, una Historia del Arte que siempre fue algo de hombres, donde las mujeres poco a poco van recuperando su papel en ella, se les reconoce por lo que fueron y por su aportación a la historia. Ellas también fueron grandes. En el Renacimiento y Barroco las mujeres hijas de artista aprendían el oficio de pintora, se les enseñaba todas las técnicas, y en muchos casos eran unas virtuosas, pero nunca podrían vivir de eso oficio, ni ser instruidas en el taller de otro artista, Artemisa Gentileschi es un claro ejemplo de ello ¿cuántos sabéis que fue una de las mejores pintoras del siglo XVI? Artemisia Gentileschi (Roma, 1593). Hija del pintor Orazio Gentileschi, uno de los grandes representantes de la escuela romana de Caravaggio. Artemisia fue introducida a la pintura en el taller de su padre, mostrando más talento que sus hermanos, que trabajaron junto a ella. Aprendió dibujo, cómo empastar los colores y dar brillantez a los cuadros. Dado que el estilo de su padre, se remitía explícitamente al arte de Caravaggio (con el que Orazio tenía relaciones de familiaridad), también los primeros pasos artísticos de Artemisia se situaron, por motivos diversos, en el despertar del gran pintor lombardo. Pero su aproximación a los temas era diferente de la de su padre. Está considerada como una de los primeros pintores barrocos, de los más completos de su generación, imponiéndose por su arte en una época en la que las mujeres pintoras no eran aceptadas fácilmente. Pintó cuadros históricos y religiosos en un momento en que estos temas heroicos eran considerados inadecuados para el espíritu femenino. Retocó y modificó obras de su padre, dotándolas de un realismo que antes no tenían. Les añadió una atmósfera dramática, acentuando el claroscuro a la manera de Caravaggio, contribuyendo así a que este estilo madurase. La crítica más reciente intenta dar una lectura menos restrictiva de la carrera de Artemisia, colocándola más apropiadamente en el contexto de los diferentes ambientes artísticos en los que la pintora participó activamente. Una lectura semejante restablece a Artemisia como una artista que luchó con determinación, usando el arma de su personalidad y de sus cualidades artísticas, contra los prejuicios expresados en contra de las mujeres pintoras; consiguió ingresar productivamente en el círculo de los pintores más respetados de su época, abarcando una gama de géneros pictóricos que fue probablemente más amplia y variada que cuanto digan hoy las telas atribuidas a Artemisia.
María Blanchard (Santander, 1881). Pintora española con particularidades pictóricas y personales. Era coja, deforme, miope, enana… la pintura para ella será una terapia que le inculca su padre. Nació en el seno de una familia burguesa. Marchó a Madrid, siendo discípula de diferentes pintores muy académicos, y en 1909 a París. Empieza su formación hacia 1902/1903. Ramón Gómez de la Serna la describe como “menudita, con su pelo castaño, despeinado, con su mirada de niña, mirada susurrante de pájaro con triste alegría”, esa tristeza la va a plasmar en muchos de los personajes que vamos a encontrar en su obra, sobre todo en mujeres. Unas frases de la propia María Blanchard “no tengo talento, lo que hago lo hago solo con mucho trabajo”, “cambiaría toda mi obra… por un poco de belleza”, reflejan su propia opinión sobre su físico y su obras. En París  se relaciona con artistas como Juan Gris, Lipchitz, Metzinger, Diego Rivera, Picabia y Picasso, entabla una gran amistad con Juan Gris, quien ejercerá una profunda influencia sobre ella. Formó parte del grupo cubista parisino, asimiló sus presupuestos y desarrolló una pintura cubista introduciendo elementos personales, como es el tratamiento expresivo del color. Hace suya la estética cubista bastante particular.
Frida Kahlo (Coyoacán, 1907), quizás sea una de las artistas más conocidas por el gran  público, fue una pintora mexicana, cuya obra pictórica gira temáticamente en torno a su biografía y a su propio sufrimiento.Pintó unas 200 obras, principalmente autorretratos, en los que proyectó sus dificultades por sobrevivir. Aunque gozó de la admiración de destacados pintores e intelectuales de su época como Picasso, Kandinski, André Bretón o Marcel Duchamp, su obra no alcanzó fama y verdadero reconocimiento internacional hasta su muerte. Fue descrita por André Breton como “surrealista”, pero ella misma negaba esta clasificación al considerar que no pintaba sueños, sino su propia realidad. La importancia de su obra pictórica, la complejidad de su vida y su influencia en la cultura mexicana de la postrevolución, donde se gestó el movimiento muralista encabezado por su esposo, han sido muy estudiadas desde múltiples perspectivas y hay publicados muchos estudios críticos sobre ello. Su personalidad se forjó en una trayectoria vital plagada de enfermedades que le producían un continuo dolor así como en unas relaciones personales con otras personalidades culturales de primer orden. Su obra refleja esa trayectoría vital, su propia fantasía y la tradición popular mexicana, incluida la de los exvotos y también la prehispánica. En la sociedad de su tiempo, donde la supremacía de lo masculino constituía el sentido común, la mujer jugaba un papel que claramente la supeditaba al varón. Frida encarnó un nuevo tipo de mujer: autosuficiente, fuerte y de características sexuales andróginas. En el México de entonces de tendencia machista, esta mujer adoptó actitudes y rasgos varoniles, se representó en su obra con un físico fuertemente ambiguo con algunos rasgos masculinos exagerando sus cejas y su incipiente bigote. Fue de las primeras pintoras que expresó en su obra su identidad femenina desde su propia óptica de sí misma como mujer, rechazando la visión de lo femenino que se dibujaba desde el tradicional mundo masculino. Ella fue una de las que contribuyó en la formación de un nuevo tipo de identidad para la mujer y es reconocida, hoy, como un símbolo.
La Historia del Arte está siendo revisionada, para integrar a todas y cada una de ellas, quienes jugaron un papel en el Arte y no se les fue reconocido ni su talento ni su esfuerzo. Pero como digo revisionada, que no sea una visión sesgada, una Historia del Arte compartida tanto por ellas como por ellos.

Publicado en Papel de Periódico:
Ellas también dijeron algo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close