El escándalo llega a los museos

Un museo, un galerista, 61 fotografías, 440.280 euros. Estos son los ingredientes para que se forme uno de los mayores escándalos en cuanto a la práctica de adquisiciones por parte de un museo en España.

Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)

El Instituto Valenciano de Arte Moderno pagó en 2010 más de 440.280 euros por 61 fotografías de la galería de arte madrileña de Gao Ping, con el objetivo de “enriquecer” los fondos del IVAM. La adquisición tuvo lugar en enero de 2008 “al suponer una oportunidad extraordinaria para enriquecer los importantes fondos del museo sobre el arte del siglo XX y XXI”. Se valoraron “los lenguajes creativos contemporáneos y disciplinas artísticas, como el vídeo, para incrementar notablemente el patrimonio cultural valenciano”. El Consejo Rector del IVAM aprobó dos meses más tarde esta operación, que según Cultura siguió “su procedimiento habitual en comparativa con otras adquisiciones que el IVAM ha realizado desde sus inicios”.
Hasta aquí parece que no hay motivo de preocupación alguno. El problema surge cuando el pasado mes de octubre se detiene a Gao Ping como supuesto cabecilla de la trama china de blanqueo de capitales desarticulada en la llamada ‘Operación Emperador’.
Pero desde el mundo de arte se ha señalado que este tipo de prácticas no son habituales en los museos, ya que las compras de obras que realizan tienen que tener un contenido y una acreditación suficiente para que quede claro que su ‘posesión’ engrandece el patrimonio cultural público y no, simplemente presentar un precio en línea con el mercado o constituirse en una inversión con posibilidades de rentabilizarse en el futuro. Para muchos expertos, la gestión de Ciscar, además, ni siquiera respondía a un posible criterio puramente económico encaminado a que el IVAM pudiera autofinanciarse.
La directora del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), Consuelo Ciscar, ha asegurado que la relación que mantuvo el museo con Gao Ping fue “correctísima administrativamente” y ha defendido que la compra de 61 obras fotográficas que el centro valenciano le hizo estuvo “en los parámetros de mercados”. La directora ha destacado que, además de con el museo valenciano, el supuesto líder de la red dedicada al blanqueo de dinero se ha relacionado con otros museos y ha citado el de las Naves del Matadero, en Madrid, así como galerías de Estados Unidos, Noruega, Chile y Cuba.
Ahora todo un “culebrón” surge en torno al IVAM, si esa compra fue para blanquear dinero o no, si es lícita… Nos hace pensar y reflexión en qué se gastan los museos públicos nuestros impuestos, si bien es cierto que nunca se ha puesto en duda a una institución, muchas veces surge la polémica por el dinero gastado para adquisición de obras o para la construcción de un museo. ¿Conocemos los ciudadanos realmente el gasto que se realiza por parte de estas instituciones? ¿Se debe exigir? En mi opinión, la compra de tal número de obras a un solo galerista, lejos de ser una práctica poco habitual, sea una práctica legal o no, nos hace plantearnos la administración de nuestro patrimonio, si realmente cuando se adquieren obras reporta beneficio alguno sobre el contribuyente que es quien después disfrutará dicho bien.

Publicado en Papel de Periódico:
El escándalo llega a los museos

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