El arte de comercializar el arte

Parece que ya nada importa si un artista quiere comercializar con su obra o no, o lo que es peor, que ni siquiera sepamos quien es el artista. Eso es lo que le ha pasado al artista británico Banksy, donde 17 de sus obras han sido subastadas por la casa Bonhams en Londres. Para quien no lo conozca, Banksy es un artista urbano del que poco o nada se sabe, un grafitero que desde 1992 ha realizado obras murales en distintas ciudades del mundo, con un cierto tono satírico sobre política, cultura pop, moralidad y etnias.

Love is in the air flower thrower. Banksy

Pues bien, su mural Love is in the air, una obra que pintó en Los Ángeles en 2002 en la que un joven enmascarado arroja un ramo de flores en lugar de un cóctel molotov, fue adquirida por 105.000 euros, cuando su precio de salida era de entre 47.000 y 70.000. De las diecisiete obras que se subastaban, seis fueron adquiridas, alcanzando un valor total de 373.000 euros. Pero,  ¿cómo un artista grafitero con mensajes que se han convertido en iconos anticapitalistas se ha acabado convirtiendo en objetivo de coleccionistas? Se subasta incluso la obra Morons (Imbéciles), una pintura de Banksy donde se representa la subasta de un cuadro con la frase “No me puedo creer que vosotros, imbéciles, compréis esta mierda”.

Se ha pasado de obras de gran tamaño, reivindicativas, en fachadas de edificios donde podían ser contempladas por todo el mundo, a obras de pequeño formato para llevar a casa. ¿Puede ser uno un artista urbano grafitero y a la vez que sus obras se vendan a cientos de miles de euros? ¿Existe un doble juego de moralidad? Un artista que ha sido reconocido por lo que hace y no por quien es. Somos conscientes de que vivimos en una sociedad en la que el dinero lo marca todo y, uno es más o menos artista dependiendo de qué valor alcancen sus obras en el mercado del arte, pero ¿no estaríamos convirtiendo entonces el arte en algo frívolo? Da igual cuán seas reconocido internacionalmente, cuanto valore la gente tú obra por ser urbana, reivindicativa, irónica ¿solo importa a cuanto se vende en la subasta?
No intento dar una charla de moralidad, son muchas las personas las que forman ese este mundo del arte, pero reconozcamos que a veces se valora más o se da más importancia a cuanto se ha vendido la obra de un artista, o quién es el artista vivo más caro, que al genio de su obra.
Lo que este que os habla aquí no entiende, es como un coleccionista puede comprar una obra que le llama imbécil ¿nos falta talento o nos sobra el humor? Pero al fin y al cabo, ¿qué es el Arte?
Prefiero quedarme con el Banksy urbano, aquel desnuda, con una increíble voluntad polémica y poética, muchos de los lugares comunes del capitalismo, inventando una verdadera contragalería de imágenes-argumentos para las luchas presentes y futuras, pero sobre todo una, vital: la lucha por el espacio público.

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